Con la resaca afrodisíaca de Nueva Jersey y las dos estrellas todavía en la cajetilla de los recuerdos, aparece la Liga, ahora LaLiga, un fabuloso saco de conversaciones durante diez meses. Es un torneo histórico para presumir. No hay otra competición en Europa que haya concentrado en sus libros a casi todos los gigantes mundiales del balón. Sólo se libraron Beckenbauer y Pelé, cuyos asuntos exteriores se contaban en dólares. Por aquí han pasado Di Stéfano, Cruyff, Maradona, Puskas, Ronaldo, Zidane, Messi, Cristiano Ronaldo, Kubala, Luis Suárez, Kempes o Ronaldinho por citar sólo cromos inolvidables. Y es la Liga de la chilena de Hugo Sánchez al Logroñés.

