Óscar Aranda (Granada, 2002) es uno de esos mirlos blancos que aprendió a volar en La Fábrica para después emigrar lejos del nido. Potenciado por Raúl González, el extremo abandonó el feudo blanco en la temporada 23/24 y fichó por el Famalicao. Después de una primera etapa de adaptación a la liga portuguesa, en su segundo año brilló con luz propia. Anotó nueve goles y dio tres asistencias y fue el segundo jugador de la liga con más regates exitosos. Sin embargo, una grave lesión de rodilla le dejó en el dique seco durante la última temporada y este verano se sigue ‘machacando’ para volver a jugar. El futbolista ha atendido a MARCA para hablar sobre su recuperación, trayectoria o los objetivos del club.

