<strong>Fue una explosión de sentimientos.</strong> El Elche ha aguantado y ha sufrido demasiado durante muchas jornadas. Hasta superar al Villarreal, 19 jornadas sin disfrutar de un triunfo. Un calvario para cualquier deportista. El pitido final en el Martínez Valero dejó momentos muy potentes: <strong>abrazos, gestos de rabia, rugidos de desahogo y algunas lágrimas en plena celebración</strong>. Los ojos de <strong>Omar Mascarell, </strong>ojos que se empañaron de emoción en una de las imágenes de la temporada. El centrocampista no esperaba reaccionar así, pero fue imposible contener todo lo vivido: <strong>»La victoria supone muchísimas cosas; lo más importante es la liberación, la tensión que nos quitamos de encima.</strong> Hay mucho trabajo detrás para revertir la situación y no habíamos podido hacerlo hasta ahora». Fue un día intenso para la familia del Elche. Equipo y afición volvieron a disfrutar, todos juntos a grito de <strong>»sí se puede».</strong> Nadie había bajado los brazos, pero el triunfo sirve para recargar el tanque de la fe y del fútbol.

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