El sol penetra por el cráter del Puskas Arena y endulza el aire perfumado de hierba de Budapest. En el círculo central Luis Enrique, rubicundo y excitado, escudriña el paisaje con ojos de zorro. Lo secunda su estado mayor, Joaquín Valdés y Rafa Pol, y entre todos siguen el rondo. Los jugadores del Paris Saint-Germain se colocan sobre el campo como marcadores en el bisel de un reloj y empiezan a darse pases. La pelota circula y describe trayectorias aparentemente azarodas hasta que llega al pie de Vítor Machado, Vitinha. Cuando el Maestro toca el balón la esfera inanimada adquiere algo parecido a la inteligencia y todos los compañeros reaccionan a la llamada del pequeño líder. El mejor centrocampista del mundo es el hombre clave en la final de la Champions que se disputará este sábado (18.00, Movistar y La1). Si el Arsenal de Mikel Arteta quiere arrebatar la corona al PSG de Luis Enrique, tendrá que superar el ingenio de Vitinha.

