Un ciudadano ruso normal puede ir hoy a la cárcel por decir lo que Ian Niepómniashi ratificó a EL PAÍS el pasado día 8: que está en contra de la invasión de Ucrania, y que esa guerra le parece “horrorosa”. Tal valentía contrasta con otro de sus más sólidos principios: en un duelo por el Campeonato del Mundo, como el que disputa en Astaná (Kazajistán) frente a Liren Ding, no hay minucias, todos los detalles son importantes. Por ejemplo, llevarse su propio cocinero desde Rusia a pesar de que se aloja en un hotel de lujo. El segundo del mundo perdió este domingo frente al chino (tercero) la sexta partida y conducirá las piezas blancas el martes en la séptima de las 14 previstas con el marcador igualado (3-3).

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *