La virtud decisiva para suceder a Magnus Carlsen este fin de semana como campeón del mundo de ajedrez no será el talento ni la preparación, sino el control de los nervios. Tanto Ian Niepómniashi como Liren Ding los tienen a flor de piel, como se vio este jueves en el penúltimo asalto. El ruso rozó la derrota; sin embargo, el chino fue impreciso, quedó peor y tuvo que agarrarse al empate. Pero tendrá la iniciativa de las piezas blancas el sábado, con 6,5-6,5 en el marcador. En caso de tablas, habrá desempate rápido el domingo.

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