A la tercera fue la vencida. La Real había respondido a las dos primeras del Atlético, pero con la de Nico ya no pudo. Era por lo particular el doblete del argentino, héroe inesperado de la tarde. Recuperado de una lesión, pendiente de un contrato curioso, el 23 sembró el caos cuando Simeone tiró de cambios, fallando primera una clarísima, sorteando después unos cuantos rivales para empezar una jugada que también terminó, asistido de tacón por Grizi, ay, Grizi, cabeceando por fin en la resolución, para que el Metropolitano se diera de una vez a la fiesta, un servicio excelente de Ruggeri.

