Se acababa el tiempo y los nervios se apoderaban del banquillo de España. Tres minutos, dos, uno… cada segundo parecía eterno mientras los internacionales vivían los últimos instantes de la final ante Argentina con el corazón en un puño. Fabián, completamente atacado, era el reflejo de la tensión de un equipo que estaba a solo unos segundos de tocar la gloria. Un vídeo que muestra como nunca se vivieron desde el banquillo esos minutos que parecieron eternos.

