Y, de golpe, todas las dudas parecen aplacadas. Si se decía aterrizando en Hungría que el mercado de la Fórmula 1, ‘silly-season’ por el juego de palabras en inglés, venía marcado por la decisión de Fernando Alonso de continuar o no en la clase reina, la tormenta ha amainado. “Yo sí tengo contrato, no me muevo”, soltó el bicampeón nada más pisar el Hungaroring. Sea de piloto o en otro rol relacionado con la marca británica, cualquier duda queda en suspenso hasta que anuncie si seguirá detrás del volante. Porque el verde estará presente salvo una sorpresa enorme.

