Las malditas lesiones amargan el final de alguien que si algo merece es el mejor final. Los años pesan (para todos el mundo menos para <strong>Joaquín</strong>, el jugador del Betis) y el gran guerrero ha de apurar su tiempo dando la última gota de su talento, la última luz de su fuerza con la misma dignidad de siempre. <strong>Nadal </strong>es el más grande deportista español de todos los tiempos. Los que le hemos visto en su mejor momento (muchos años) siempre esperamos que volverá a ser el mismo y su tesón alejará la derrota. Pero huele a adiós y a memoria. El héroe ha cumplido con creces, pero aún quiere añadir un grande más a su vitrina. Pero las malditas lesiones se ponen en medio, empequeñecen la fuerza y lo despiertan en una realidad oscura.

