<strong>El caso del Barcelona es digno de Harvard.</strong> De hecho, ya lo explicó Bartomeu hace siete años, pero se precipitó. El éxito no es el de aquel momento (hablamos de lo económico que conste), es el de ahora,de la mano (nunca mejor dicho) de las mágicas palancas, esas que permiten a una entidad con<strong> 1.400 millones de euros de deuda y que acumuló el 56% de las pérdidas y el 40% de la deuda</strong>, entregarse al mundo de los fichajes, ese en el que el futbolista es el príncipe y, en ocasiones, el agente, el rey.

