No se pudo contener. Carlos Alcaraz levantó los brazos, se llevó la mano a la oreja y pidió más a la afición, ovación y empuje, un poco de justicia poética por lo que acababa de pasar. Resulta que sacaba Lorenzo Musetti para ganar el partido, la final del ATP 500 de Hamburgo. Y, con 15-0, replicó a una dejada del español después del segundo bote para luego ganar el punto desde la red. Carlitos -como le gusta que le llamen- protestó enérgicamente a la jueza de silla, que no validó el lamento al tiempo que el italiano se hizo el sueco, gesto muy poco deportivo porque sabía de sobras que no había llegado a tiempo. Artimaña que pareció sacar de quicio al español. Pero solo lo pareció porque salvó en ese juego dos bolas de partido -un error del italiano y un fenomenal passing-shot- y, ya en el tie-break, otras tres (iban 6-3 para el italiano) para ganar la segunda manga. Pero Musetti no se contrarió ni perdió el norte, sino que todavía exprimió un poco más su tenis, suficiente para llevarse el partido por 6-4, 6-7 (6) y 6-4. El primer laurel del italiano y una pequeña tara para Alcaraz, que perdió su primera final de las seis que había disputado hasta el momento en el circuito, pero que no le impedirá comenzar la semana que viene como el quinto del ranking ATP. “Te mereces el torneo, eres un trabajador increíble”, le reconoció Alcaraz al final del encuentro.

