París-Niza, segunda victoria de etapa para Jonas Vingegaard, en pantalón corto y en estado de gracia en las montañitas del Ardèche sobre el Ródano apacible, y luce el sol en Colombier le Vieux, el invierno que ya acaba. Lanzado por Campenaerts terrible, se escapa a 20 kilómetros de la meta. Nadie le persigue. Mientras, Ayuso y los magullados, los heridos, los desastrados de la tormenta de la víspera, los agotados, lamentan su infortunio, maldicen.

