Había mucha emoción contenida en la celebración del título del Barcelona. Una emoción colectiva, después del batacazo que supuso para los azulgrana la eliminación ante el Madrid en las semifinales de la pasada Euroliga. Y una emoción individual, la de Nikola Mirotic, la estrella señalada después de aquella derrota en la que solo anotó tres puntos y a la que el club ha mostrado la puerta de salida pese a que le restan dos años más de contrato. Todo se desató con la tercera victoria seguida contra los blancos en la final de la ACB, el vigésimo título liguero para los azulgrana, y el cuarto de Mirotic (dos Ligas y dos Copas) en una etapa en el Palau que comenzó en 2019 al cerrar su periplo en la NBA.

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