Movistar vuelve a mirar a LaVuelta desde arriba. No desde el recuerdo de otros tiempos ni desde la nostalgia de una grandeza pasada, sino desde algo mucho más poderoso: la posibilidad real de volver a ganar. Diez años después del triunfo de Nairo Quintana, el equipo español ha llegado a la última semana con Enric Mas vestido de rojo, con margen sobre sus rivales y con esa sensación difícil de explicar que aparece cuando todo empieza a encajar. Las piernas responden, el bloque funciona y la carrera, por fin, parece ofrecer una oportunidad que no conviene dejar escapar.

