Marc Márquez es un loco de las motos, sí, pero el fútbol es otra pasión que disfruta todavía como un niño. Cada fin de semana, el octocampeón español se entretiene con los periodistas entre bambalinas discutiendo sobre la actualidad balompédica. Es normal escucharle intercambiar pullas amables con los madridistas y mostrar preocupación honesta cuando su Barça sufre dentro o fuera del verde. Por eso no sorprende la celebración de este domingo en el podio tras su magnífica victoria en el GP de San Marino, donde dejó a punto de caramelo su noveno título en el Mundial de motociclismo.

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