No acierta a hablar sin romperse. “Hoy estoy en paz”, dice. El deporte le celebra. Aplaude la gesta de un piloto que vuelve a ganar cinco años y cuatro operaciones después, que ha conseguido lo impensable, lo inaudito. Él solo puede pensar que sí, que valió la pena. Que podrá descansar en paz.

