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Marc Márquez aprieta, pero no ahoga

Fuente: Marca

Después de ver el Sprint de MotoGP, en el que el neumático trasero se destruyó para algunos, la carrera de Motegi se presentaba como una cita en la que se podían ganar o perder muchos puntos. Todo por la incertidumbre sobre qué goma elegir. Sin embargo, Michelin impuso la prudencia. Al fabricante le salió bien: recomendó usar el neumático duro trasero, que es la goma blanda, con la carcasa dura, la de Austria. Nadie se arriesgó a colocar el medio atrás; todos fueron iguales... y no hubo bajón final. Al contrario, iban mejorando los cronos con el paso de los giros y Bastianini hasta destrozó la vuelta rápida cuatro veces seguidas para acabar. La carrera duró 37 segundos menos que la de 2025, lo que es una barbaridad, pues, normalmente, son muy pocos segundos.