Hay ciudades que con solo mencionarlas se remueve la conciencia. Y los estómagos. Para los croatas, Vukovar es una de ellos. A apenas unos kilómetros de la frontera con Serbia, esta localidad a orillas del Danubio se convirtió en 1991 en el escenario de uno de los episodios más trágicos y simbólicos de la guerra que acompañó la desintegración de Yugoslavia. Esa la ciudad a la que Dani Olmo ayuda con un 2% de su salario como agradecimiento a todo lo que ha dado Croacia. Los periodistas croatas agradecieron su gesto con un aplauso en la sala de prensa del Hajduk Split.

