Turquía tenía que ganar si quería seguir con posibilidades de obrar el milagro y clasificarse. Un gigante Donnarumma y un Scamacca que sacó sus dotes de ‘9’ complicaban la vida a los turcos. Llegaron a igualar por medio de Simsir, pero cuatro minutos después, Calafiori sacó un gran cabezazo y en los minutos finales, el toque de Esposito puso la puntilla. Italia se impuso nuevamente a los otomanos, por segunda vez en una semana.

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