El repicar de los balones sobre el suelo hace eco en el pabellón Fontajau de Girona. El equipo se está entrenando y con ellos Marc Gasol, pívot que hace las veces de presidente. “Te he preparado la bici estática”, le dice un empleado al acabar la sesión. Marc aprueba, pero se disculpa porque tiene una entrevista con EL PAÍS y después una comida con unos empresarios. Siempre va con el tiempo limitado, a la carrera, pero con una sonrisa de oreja a oreja. No mira al reloj, no pone límites y con un discurso pausado y equilibrado, hace honor a sus años en la NBA, pues el trato es exquisito.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *