Magnus Cort Nielsen, el príncipe de Dinamarca, es juguetón y sabio. Recorre en fuga, solo entre su público, las etapas danesas, recolectando puntos para la montaña como las ardillas nueces alineadas en la carretera, y se gana el cariño de todos. Su corte de pelo aerodinámico, su mostachito pelirrojo. Sus ojos. Llega al continente y se transforma. Se olvida de los lunares. Se convierte en un cazador de etapas. Entra en las fugas que le gustan, las multitudinarias, en las que aprovecha su experiencia para no moverse ni un centímetro más de lo necesario, y su velocidad, su instinto asesino, para clavar el cuchillo solo una vez, pero mortal.

