El 11 de junio de 2022 Lucas Pérez (A Coruña 1988) estaba en Riazor. Ya había terminado la temporada en Primera -donde jugaba para el Cádiz- y acudió al estadio de su ciudad para ver un partido donde el Deportivo se lo jugaba todo: final del playoff de ascenso a Segunda División contra el Albacete. A los coruñeses les valía el empate, estadio lleno y ambiente de élite. Pero ocurrió lo imprevisto: 1-2 para el Albacete. El Deportivo se quedaba un año más en Primera REF, la tercera categoría del fútbol español y la tercera temporada a ese nivel que le tocaba padecer al club. Tragedia. Recuerdan los que estaban con él que Lucas rompió a llorar. Y que no podía parar. De regreso a casa, caminando como un hincha más, seguían las lágrimas.

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