La peor noticia para los Dallas Mavericks de Luka Doncic no es que ayer perdieran contra los Golden State Warriors (126-117) de Stephen Curry. Tampoco que se pongan dos a cero abajo en la final de la Conferencia Oeste o, lo que es lo mismo, la semifinal de la NBA. Lo peor es que perdieron contra un equipo que jugó mal la mayor parte del partido, que aun así se mantuvo vivo y que cuando apretó el acelerador y sacó a relucir su mejor baloncesto le birló sin problemas a los Mavericks una victoria que casi saboreaban.

