El lactato, desde tiempos pretéritos, ha sido visto como el enemigo del ciclista. Un elemento que nunca se ha podido ver, pero siempre se ha asociado a la agonía y al sufrimiento. Se quería esquivar, intentando retrasar su aparición en la medida de lo posible con el fin de encontrar el máximo rendimiento. Sin embargo, la nueva era ha llegado para cambiarlo todo, incluso la percepción que se ha tenido sobre el lactato.

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