Correr en el estadio olímpico le ilusiona a Mario García Romo, y no tanto por la historia y el símbolo y la belleza como por el tamaño y el corazón de sus padres y su hermano, que nunca le han visto disputar un gran campeonato más que por televisión. “Y estarán en Múnich”, dice el mejor español en los 1.500m, el atleta que desafiará al invencible, o casi, campeón olímpico y de la juventud, el noruego Jakob Ingebrigtsen. En la final extraeuropea del Mundial de Eugene, García Romo fue cuarto tras el inglés Whigtman, que disputará los 800m en Múnich, Ingebrigtsen y el español Mo Katir, quien se ha pasado al 5.000 en Múnich, ya que, dice, la federación no le ha permitido doblar en las dos pruebas. “El estadio de Eugene está muy bien y es muy mítico y todo eso, pero no era muy grande, 20.000 espectadores cabían. En cambio, Múnich, más de 60.000…”

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