Con LeBron James se pierde la noción del tiempo. Lleva tanto sobre las canchas que a veces se olvida la edad que tiene. Sigue haciendo barbaridades como la del segundo triunfo en la eliminatoria ante los Rockets: 28 puntos, ocho rebotes y siete asistencias jugando 39 minutos, volando para hacer mates, con un despliegue físico descomunal… Todo eso alcanza otra dimensión al recordar que tiene 41 años.

