Victor Wembanyama acudió al Barclays Center de Brooklyn (Nueva York) con un traje verde oscuro y un colgante que, según explicó él mismo, era como una galaxia de cómic en miniatura. La indumentaria con que pasaría a la historia era la mayor incógnita en la ceremonia del draft de la NBA en lo referente al pívot francés. Todo el mundo sabía que iba a ser el número uno, el primer elegido. Y todo el mundo sabía, por tanto, que jugará la próxima temporada en los San Antonio Spurs, que ganaron la lotería el mes pasado. Así ha sido. Wembanyama, de 19 años y unos 2,24 metros de estatura (7 pies y 4 pulgadas es su altura oficial provisional), aspira a marcar una época en el baloncesto profesional estadounidense o, lo que es casi lo mismo, en el baloncesto mundial.

