Pitan las gradas de Mugello cuando las pantallas enfocan a Marc Márquez, que el sábado volvió a soliviantar los ánimos de Pecco Bagnaia, ídolo local y defensor de la corona. El italiano de Ducati supo enfriar los nervios a pesar de los juegos mentales del ocho veces campeón del mundo y se sacó una pole position estratosférica que subraya una vez más su tremendo potencial cuando se centra en exprimir su montura. Con un 1:44.8 rompió el registro del circuito y levantó el puño, aunque sabía muy bien que el protagonismo de la jornada se lo llevaría su pique con el piloto de Honda.

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