Enric Mas, Felix Gall y Primoz Roglic posan para MARCA como si la jornada de descanso fuese apenas un alto el fuego. El casco bajo el brazo, el cuerpo echado hacia delante, la mandíbula tensa, los ojos apuntando a un enemigo que no aparece en la fotografía. Tres soldados antes de regresar al frente. Después de la sesión se relajan, sonríen, bromean incluso, pero la tregua dura poco. LaVuelta se ha quedado sin días para esconderse y a partir de este martes cada kilómetro puede ser una emboscada. Quedan seis etapas hasta Granada, una contrarreloj atravesada en mitad del camino y dos jornadas de montaña después del reloj. Mas ocupa la primera línea y tiene todo un maillot que proteger; Gall aguarda detrás, paciente, dispuesto a atacar si huele debilidad; Roglic llega tercero, cargado de experiencia y cada vez con menos territorio que defender. Tres hombres, tres guerras diferentes y una única bandera esperando dueño en la Alhambra.

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