No resulta tan extraño que el Atlético haga cuatro goles como que el Valladolid haga dos, pero a la clasificación tanto le dan tales disquisiciones: los de los rojiblancos son más que los de los blanquivioletas, así que los puntos se quedan en casa después de una función pasada por agua y con cierta tendencia a lo absurdo. Aún va a tener Raúl Moro a última hora un cabezazo para el tercero visitante. Se va fuera y suspira Oblak, que ya no sabe por dónde le vienen en su particular lucha por el Zamora. La República Independiente del Metropolitano celebra la victoria del 14 de abril. El que quiera, puede seguir haciendo cuentas.

