Karen Díaz (Aguascalientes, 38 años) quería ser futbolista en un país que no tenía una Liga profesional. No pudo serlo. Su único camino era entrenar con hombres en equipos mixtos, pero tampoco fue suficiente. Alguna vez, durante un entrenamiento, el árbitro no llegó y ella se ofreció para tomar el silbato. Lo que pudo ser un simple suceso se convirtió en su forma de vida. Díaz arbitraba partidos de fútbol rápido, sus primeros salarios fueron de 55 pesos (dos dólares) y empezó a lidiar con el machismo que carcome al fútbol.

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