La vida es una metáfora del Tour, y los dioses, unos caprichosos que disfrutan frustrando a los pobres humanos, jugando con sus deseos. Solo el Zeus que hace sufrir a Ulises su regreso a Ítaca, y su dolor, (o el Homero que lo relata) podría haber dispuesto una manera tan poéticamente trágica, ineluctable, y la sangre del caído, para marcar el fin en el Tour de Francia de un danés que ha marcado una época y la irrupción de unos jóvenes salvajes, ambiciosos e impacientes, Seixas, Remco, Ayuso, Lipowitz, Del Toro, que pugnan entre ellos esperando que algún día se agote el fuego que anima a Pogacar intocable, furioso a veces, dulce otras, impulsivo y caprichoso, y líder del Tour con cinco minutos de ventaja del segundo, que por primera vez desde 2021 no se llama Jonas Vingegaard.

