La España menos acertada e imprecisa hasta ahora en el Mundial -el empeño no hay que cuestionárselo- perdió ante Dinamarca en la semifinal que les enfrentó (23-26). Había que hacer un partido rozando la perfección para salvar el obstáculo del equipo con más talento del balonmano actual, y España no estuvo esta vez en esa onda de frecuencia.

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