Cristina Ouviña (Zaragoza, 32 años) podría haber sido gimnasta. Cuenta la hoy base de la selección española que tenía unos siete años cuando cambió las mazas por el balón naranja: “Comencé en el baloncesto por mis primas. Hacía gimnasia rítmica y llegó un punto en que quería cambiar. Nadie más en mi familia hacía baloncesto, pero como ellas jugaban, pues… Me cambié”. Tras debutar como profesional con 18 años en el extinguido Mann Filter de su ciudad natal, Ouviña hizo las maletas y recorrió el mundo (Polonia, Turquía, Francia y República Checa) afianzándose como una de las mejores en su posición.

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