Hace dos semanas, después de que el Celta tumbara al PAOK en Vigo y certificara su regreso a los octavos de final de la Europa League casi una década después, el entrenador que dirigió una gesta que no hacía tanto parecía imposible atendió a los micrófonos de Movistar+. “Estamos en un sitio que no nos corresponde, en el que no deberíamos estar por la juventud de nuestros jugadores y por la reconstrucción del club. Somos un club en crecimiento y estamos viviendo un momento muy bonito en el que hay un arraigo descomunal de la gente con los jugadores y de los jugadores con los aficionados. Yo nunca lo había vivido aquí en Balaídos, y llevo toda la vida viniendo. Todo es muy natural y muy bonito, y ese arraigo de la gente gallega hace que se viva algo muy especial y que noches como hoy nos queden en la memoria a todos”, resumió Claudio Giráldez, de 38 años.

