En París, mediodía sin sombras y calor sofocante, los vaticinios de los expertos reservaban la primera victoria de etapa a dos corredoras: Lorena Wiebes, del DSM, y Elisa Balsamo, del Trek. La neerlandesa, joven estudiosa del recorrido, se mostraba optimista en la salida: “No me pongo presión a mí misma, estoy muy tranquila”. La italiana, campeona del mundo hace un año en Flandes —superó por milímetros a delante de Marianne Vos—, se entusiasmaba bajo la Torre Eiffel: “Estar aquí ya es un logro”.

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