Un empate decepcionante reveló el frágil sistema de equilibrios en el Barça, que traslada a Xavi el foco de las responsabilidades que la temporada anterior se centraban en su presidente, Joan Laporta. La balanza se inclina hacia el entrenador después de un bullicioso verano de fichajes, multimillonarias ventas de derechos y un sinfín de especulaciones que todavía no han acabado. Faltan 15 días para el cierre del mercado. El club más endeudado del mundo pretende añadir nuevos y carísimos jugadores —Bernardo Silva, en concreto— a su lujosa plantilla actual. Nada que ver con la penuria del pasado año.

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