Leo Messi acabó el partido con lágrimas, pero ovacionado por los suyos (y por el mundo del fútbol). Se abrazó a Lamine Yamal, resistió como un capitán y caballero la entrega de la Copa al rival… y se fue por el túnel con un legado inimaginable.


Leo Messi acabó el partido con lágrimas, pero ovacionado por los suyos (y por el mundo del fútbol). Se abrazó a Lamine Yamal, resistió como un capitán y caballero la entrega de la Copa al rival… y se fue por el túnel con un legado inimaginable.