Señaló Slavko Vincic el final del partido en el MetLife Stadium de Nueva York y cuando todo parecía abocado a la celebración, a descorchar la tensión contenida durante los más de 120 minutos que duró la gran final de la Copa del Mundo, los jugadores de España se encontraron con un inesperado obstáculo: Nahuel Molina y Leandro Paredes, dos de los futbolistas que habían defendido sobre el césped los colores de la Albiceleste, mostraron comportamientos violentos contra algunos de los integrantes de la Selección.

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