El Tour de Francia lo inventó en 1903 el diario L’Auto, rotativo fundado en París un par de años antes con aportaciones de la industria de la bicicleta como reacción a la defensa que hacía Le Vélo del capitán judío Alfred Dreyfus, condenado injustamente por traición. Le Vélo, el principal diario deportivo de entonces, no dudó en asumir una posición política y de combate del antisemitismo. En su primer número, Henri Desgrange, patrón de L’Auto y del Tour, justificó el antisemitismo de su medio proclamando la necesidad de que un diario deportivo no debía tomar nunca una posición política, ni el Tour tampoco. La neutralidad de los cobardes.

