«De miedo no vamos a morir», avisó Luis Enrique el día que dio la lista. Y siete goles después la que mete miedo es España. Porque fue el debut soñado, <strong>un estreno primoroso en el que la selección exhibió de golpe todas y cada una de sus virtudes, que son muchas. Dinamismo, intensidad, profundidad, posesión, precisión… Pero por encima de consideraciones futbolísticas, convicción. </strong>Estos chavales creen a muerte en lo que hacen, en cómo lo hacen y por quién lo hacen. <strong>Han venido a Qatar decididos a morir matando.</strong> Y cuentan con la confianza absoluta de un entrenador que les concede licencia para la audacia.

