Tenía que ser así. El Real Madrid solo sabe conquistar la gloria europea trazándola a base de epopeyas. Seis años después, La Fábrica gana su Champions y vuelve a coronarse a ojos del Viejo Continente. Y el guion se escribió de nuevo desde los once metros, como en la semifinal, donde los de Álvaro López gozan de un bastión de 186 centímetros llamado Javi Navarro. Inexpugnable e iluminado desde que puso un pie en Lausana. No fue suficiente la exhibición ante el PSG, así que completó su canonización deteniendo dos lanzamientos que hacen campeón de Europa al Juvenil después del 1-1 firmado durante el tiempo reglamentario. 

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