Granit Xhaka es como el Marmite, esa pasta para untar hecha a partir de levadura que divide a los ingleses entre quienes la odian y quienes la adoran. No hay medias tintas. O te encanta o no la soportas. Garth Crooks, delantero del Tottenham Hotspur en la primera mitad de los años 80, está entre quienes no soportan al jugador. “No me gusta Granit Xhaka. Lo encuentro polémico, demasiado agresivo y absolutamente irritante. Aunque tengo que reconocer que en estos momentos es un muy buen jugador, tenía que haberse ido del Arsenal”, opinó Crooks hace solo unas semanas.

