La situación para <strong>Carlos Sainz </strong>en la carrera del Gran Premio de <strong>Hungría </strong>(15.00 horas) es buena, pero podría haber sido mucho más favorable. Por ejemplo, ser primero en parrilla, en lugar de segundo, y tener a <strong>George Russell,</strong> un piloto duro en todo lance, encargándose de tapar <strong>a Charles Leclerc por detrás.</strong> El madrileño estaba bastante afectado por haber perdido la pole por sólo 0,044, la segunda de su vida tras la de Silverstone de hace un mes. Mientras a Russell le entregaban la rueda de PIrelli que premia al mejor del sábado, Carlos se sentaba en una cajón con la mirada perdida, como intentando analizar<strong> dónde se habían escapado las cuatro centésimas.</strong>

