Carlo Ancelotti lo repitió varias veces en la sala de espera del Mundial y justo después: “Benzema nos va a ayudar en la segunda parte de la temporada. Lo necesitamos y estamos seguros de que volverá al nivel de la pasada campaña”, insistió, y aguardó, el italiano a la vista del bajón de prestaciones físicas y futbolísticas del francés. Recién estrenado abril, el despertador suena en la taquilla del delantero blanco de 35 años después de un curso con demasiadas curvas y más goles que impacto. Al Valladolid lo devoró con un triplete en seis minutos y medio, pero ahora le espera el verdadero solomillo, los últimos partidos para dejar huella real este curso, empezando este miércoles (21.00, La1) con la vuelta de las semifinales de Copa en Barcelona (0-1 en la ida).

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