El día en que Alan Shearer, máximo goleador de la Premier, abandonaba el Blackburn para incorporarse al Newcastle United, se despidió de su capitán, Tim Sherwood: “Gracias por todo. Vivimos sin duda el mejor momento de la historia para ser futbolistas”. Su traspaso, por 15 millones de libras esterlinas (unos 35 millones de euros ahora), batió todos los récords. Era 1996. La Premier llevaba cuatro años en marcha, y había revolucionado el fútbol inglés. Y se intuía que haría lo mismo con el resto.

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