Y de repente, George Russell. Si hay algo que no necesitan los McLaren es que terceros en discordia se metan en medio del rifirrafe por el título. Eso es lo que Max Verstappen ha hecho en los tres últimos grandes premios, y lo que Russell hizo este sábado, en Singapur, donde se llevó la ‘pole position’ de una forma que nadie se esperaba. Ni Lando Norris y Oscar Piastri, la pareja de la escudería de Woking que espera jugarse el Mundial; y menos aún Verstappen. En una vuelta imposible en la que llegó a dejar la pintura de los neumáticos tatuada en el muro exterior del trazado, el piloto de Mercedes se ganó el derecho de arrancar sin tráfico en un escenario en el que eso es más de medio triunfo –diez de las 15 ediciones de la prueba se las ha llevado el autor de la ‘pole’–.

