«Compa <strong>(Mendilibar)</strong>, ¿qué le parece esa morra <strong>(Europa League)</strong>? La que anda bailando sola me gusta pa’ mí <strong>(Sevilla)</strong>. Bella, ella sabe que está buena. Que todos <strong>(AS Roma)</strong> andan mirándola cómo baila. Me acerco y le tiro todo un verbo <strong>(Bono)</strong>». Así reza la letra de ‘Ella baila sola’ de <em>Eslabón Armado y Peso Pluma</em>, un corrido mexicano que a mí me sirve para tratar de comprender un poco mejor cómo funciona la <strong>ley no escrita del Sevilla con tu competición</strong>: ven el trofeo, lo desean y se lo llevan a casa. Porque si alguien puede explicar el partido vivido en el <strong>Puskas Arena</strong> a un servidor aquí presente, un humilde juntaletras que disfrutó de la <em>Sevilla League</em>, se lo agradeceré eternamente.

