Mientras Luis Rubiales relataba este lunes a los miembros de la Asamblea de la Federación Española de Fútbol las bonanzas de su gestión y explicaba algunos de los escabrosos asuntos que la rodean, su tío Juan, empleado federativo, se disponía a declarar en calidad de testigo, en la Fiscalía Anticorrupción. El fiscal José Miguel Alonso citó a Juan Rubiales como parte de las pesquisas iniciadas a raíz de la querella presentada contra su sobrino y Gerard Piqué por Miguel Galán, presidente de Centro Nacional de Formación de Entrenadores de Fútbol (CENAFE) basada en las informaciones desveladas por El Confidencial sobre presuntas irregularidades en la gestión del actual presidente federativo. Los contratos entre la Federación y Arabia Saudí y las comisiones que percibió por la disputa de la Supercopa en el reino saudí la mercantil Kosmos, participada en su mayoría por el jugador azulgrana; un viaje a Nueva York pagado por el ente federativo, los gastos por el espionaje a David Aganzo, presidente del sindicato de futbolistas (AFE), así como el pago por parte la Federación del alquiler de un piso en Madrid al presidente son el objeto de dicha querella. El propio Galán, presentó este lunes otra querella, esta vez, ante los juzgados de Majadahonda.

